CAMBIO DE HÁBITOS, ESENCIAL PARA EVITAR LA HIPERTENSIÓN
La Organización Mundial de la Salud
(OMS) advirtió a la población en general que el principal factor de
riesgo para morir por una enfermedad cardiovascular es la
“hipertensión”, por lo que sugirió el control regular, el cambio de
costumbres alimenticias y el ejercicio físico.
Por este motivo, el tema central del Día
Mundial de la Salud 2013, fue la “hipertensión arterial”. Bajo el lema:
“Mida su tensión arterial, reduzca su riesgo”, la OMS celebró el pasado
7 de Abril un aniversario más de su creación.
Diagnóstico oportuno
Entonces, ¿cómo saber si se padece
hipertensión ante la falta de síntomas? La evaluación integral por un
cardiólogo permite definir los estudios necesarios para cada individuo,
el momento oportuno para efectuarlos y la interpretación de los
resultados obtenidos.
En este sentido, adquiere vital
importancia el tiempo y la forma de su indicación, ya que una precoz
detección y un pronto inicio del tratamiento, no sólo permite controlar
el factor sino también evitar la progresión hacia formas severas de la
enfermedad.
¿Quiénes deben realizarse chequeos cardiológicos?
La población en general concurre a
realizarse un chequeo cardiológico ante la presencia de síntomas o luego
de sufrir un evento cardíaco. En muchos casos estos estudios deben
efectuarse en forma preventiva para asegurar una calidad de vida mejor.
Por lo tanto, los pacientes que deberían controlarse son:
- Hombres mayores de 35 años y mujeres mayores de 45 años, a pesar de no tener síntomas.
- Personas diabéticas, con trastornos del colesterol, tabaquistas severos u obesos mórbidos.
- Personas cuyos padres o hermanos (hombres menores de 55 años y mujeres menores de 65 años) hayan padecido enfermedades cardiovasculares o muerte súbita.
- Personas con dolor de pecho, falta de aire, soplos, palpitaciones o hinchazón de piernas, entre otros.
- Personas que decidan iniciar una actividad física programada, sobre todo aquellos que han estado durante un largo período de tiempo en inactividad.
- Personas que hayan sufrido problemas cardíacos o vasculares.
Alimentación saludable
Cuando ya se tiene un diagnóstico de
hipertensión se deben consumir alimentos bajos en sodio, que no es lo
mismo que dejar de consumir solo sal, pues hay alimentos dulces que
también contienen sodio.
Hay que aprender a cocinar con sabor;
hay muchísimos condimentos para cambiar la sazón, tales como el orégano,
romero, kión, albahaca, y utilizarlos puede hacer los platos más ricos,
sin necesidad de usar sal.
También hay que preferir verduras
frescas y evitar los enlatados, en caso de adquirirlos se pueden
enjuagar y así se le resta aporte de sodio. Se pueden consumir nueces,
pistachos, palta, entre otros alimentos que ayudan a reducir los
factores de riesgo para desarrollar hipertensión.
Definitivamente, una persona con
hipertensión debe evitar alimentos ricos en grasas saturadas, como
mantequillas, tocinos, embutidos, quesos, aceitunas, alcaparras y
pepinillos. Existen sustitutos de la sal, como la sal de potasio, pero
debemos tener en cuenta que lo que hay que modificar, son los hábitos de
consumo, es decir, reducir el consumo de sal en la medida de lo
posible.
Recomendaciones finales
Incluye frutas y verduras ricas en
potasio, calcio y magnesio, como espinacas, acelgas, plátanos, kiwis o
frutos secos. Varios estudios han demostrado que el calcio y el magnesio
son vasodilatadores y el potasio ayuda a eliminar el sodio, por lo que
resultan beneficiosos. Además, tres veces por semana, como mínimo, debes
incluir pescado blanco o azul, que contiene omega 3, protector frente a
la hipertensión.
El ejercicio físico es el mejor método
para controlar la presión arterial. Siempre que se practique de forma
periódica y mejor a diario. Se recomienda ejercitar la mayor parte de
los músculos, por ello, en pacientes hipertensos sedentarios sería
aconsejable caminar a paso ligero o la carrera suave. También se pueden
practicar deportes como nadar, jugar golf, jugar tenis, montar
bicicleta, entre otros.